Marcas de cruz y resurrección en el cuerpo de Cristo.
- Juniorado San Alfonso
- 27 ago 2020
- 2 min de lectura
“Si un miembro del cuerpo sufre, los otros sufren con él” (1 Cor. 12, 26).
Hoy he visto a algunos miembros sencillos de tu Iglesia caminar hacia el atrio del templo. Tienen sed de ti, sufren tu falta, te añoran. Se observa en sus ojos cargados de emoción, en sus rodillas gozosas que buscan el suelo. Te adoran de corazón sincero, me han movido a las lágrimas.
Junto con ese sufrimiento, hoy muchos de los miembros de tu cuerpo claman, algunos por comida, unos por incertidumbre o miedo, también quienes lo hacen por fiebre, dolor o guerra, otros por el adiós que les golpea. La esperanza en tu respuesta les hace buscar tu presencia.
Por otro lado, aquellos escogidos para gobernar las naciones se debaten entre el desacuerdo y la ineptitud ante la situación, muchos buscan intereses personales. ¿No son ellos invitados también a ser miembros de tu cuerpo? ¿Qué han hecho con la capacidad de empatía? Veo una sociedad marcada profundamente por el pecado, tanto cuanto aquella que otrora te asesinó. El siervo de Dios aún es flagelado.
Hoy las lágrimas de quien se postra ante el pan consagrado son mezcladas con las derramadas por el alma sufriente, que esperan por un mañana mejor. Ellos se levantan fortalecidos e inundados de alegría. Transmitiendo elocuentemente el contenido de su fe: en ese pan hay algo más, algo profundo e inescrutable, en él hay vida. El pueblo de Dios lo sabe, lo ve, lo siente.
Hoy me dirijo ustedes, los humildes para decirles gracias. También a Cristo: hoy el misterio de tu cruz y resurrección en tu iglesia está más presente que nunca.
14 de junio de 2020, solemnidad de Corpus Christi.
Marvin Emmanuel Velásquez, CSsR.







Comentarios